martes, 23 de junio de 2015

mandala




Cuántas risas
-llanas carcajadas
mandalas-
pasarán
hasta que puedas
reírte acá conmigo,
hasta que el tren
de carcajadas nos lleve
a nuevas estaciones.

Cuántos inviernos
testigos de regresos
solitarios, rutinas
de cervezas piernas pizzas
cigarrillos labios
otras risas pero sin
la carcajada mandala
que se queda en las venas,
que se hace sangre.

Cuántas historias
tendré para contarte.
Cuánto tiempo más
nos llevará entendernos.

Cuánta claridad habrá,
por fin, en mis ojos,
en el corazón ciego
que te busca incansable,
cuando la respiración
nos una, nos lleve
de la mano por países
de cielos y cascadas,
sonando tu carcajada mandala,
soñando tus ojos almendra,
cantando nuestra música infinita.

Y es que estás desde siempre
al lado mío, como un pececito
que llora y pide agua
pide juegos, mandalas,
canciones y caricias.
Y es que estoy desde siempre
al lado tuyo, como el sapito
que duerme así, contento
(como ahora, después de que
tu carcajada mandala
ilumina la noche).

Cuánto podrán amarte
mi sonrisa mis brazos
mis tiempos mi peso
mis preocupaciones
mis miedos
mis fracasos.

Siempre será menos
que lo justo,
siempre será apenas
lo necesario
para seguir teniendo
la estúpida esperanza
la esperanza mandala
de un amor que nos salve
de la implacable nada.



MJT
18/6/2015

miércoles, 29 de abril de 2015

te lo digo otra vez



Todos los elefantes del mundo
en una estampida sobre el pecho.
Todo el universo empujando,
abriéndose paso entre la Nada.

Todo el calor de todos los cuerpos
y de todas las manos:
caricia de madre, trompada
de enemigo, placer de amante.

Todo el frío de todos los témpanos
y todas las mañanas de colegio,
lluvia lecciones tinta pizarrón
figuritas bancos recreos.

Toda la música del alma
escuchada y creada en soledad.

Todos los conciertos cumpleaños asados
juegos besos charlas madrugadas
mates risas proyectos sueños.
Todos esos momentos en que el mundo
dejó de girar en vano.


Todo eso son tus ojos,
cuando encuentran a los míos
y nos une la sonrisa
en esa celebración tan nuestra.

Todo eso, sumado a la trágica
sensación de desamparo,
certeza de finitud y muerte
de que seguramente no me alcance
la vida para amarte.

Todo eso junto, a veces separado,
-inconstante o permanente, da lo mismo-
todo eso tan humano, luminoso, oscuro.

Todo eso soy cuando vos estás cerca.

Me siento vivo, en peligro, sin tiempo.
Afortunado, único, desdichado, feliz.

Y siento la imperiosa necesidad
de ser mejor, cambiar,
abandonar fantasmas,
sembrar un paraíso
lleno de pájaros risas música.

¿No podés ver que siempre ha sido así?

Date por enterada:
estampida universo
calor frío mañanas
bancos y figuritas
camino de regreso
al hogar
a uno mismo.


MJT
11/4/2015

sábado, 4 de abril de 2015

casi una vuelta al sol


El canta sus canciones,
lucha contra el micrófono
y los miedos de siempre,
cerrando bien los ojos,
imaginando un cielo.

Ella escucha sintiendo
una brisa que limpia
la basura del alma,
y su pecho se llena
de libertad, de sangre.

Ellos charlan, se atisban,
se ríen, se conocen.
Se acompañan un rato,
con mutuo resquemor
pero fingida calma.

Se encuentran, se desean,
se pertenecen, vencen
los pasados, las cruces,
los prejuicios, los egos,
los decretos, las culpas.

Las caricias, los besos,
perfumes y jadeos
bicicletas y árboles
son un sagrado mantra
que todavía sana.

Ellos han derrotado
al tiempo, a los relojes.
La tierra ha completado
casi una vuelta entera
alrededor del astro.




MJT 
4/4/2015

lunes, 30 de marzo de 2015

espejo de verano



Compañera de
insomnios,
trasnoches
películas,
chocolates.

Si escribo sobre lo hermoso de tu sexo,
me vas a tildar -seguramente- de machista.
Pero se sentía tan correcto abrazarte,
acariciar tus piernas, besarte,
penetrar (poder hacerlo) y escuchar
tus gemidos que me convertían en hombre.

Por supuesto lo que más me importa
son las interminables carcajadas
con Alejo y Valentina, Los Simpsons, Eameo,
Les Luthiers, los Honest Trailers…
Y los encuentros que tanto me faltaron.
Vos haciéndome conocer a Buster Keaton,
a Miyazaki, yo a Gustav Mahler,
reencontrarnos ambos con Dolina.


Discurrir horas y horas
(siempre demasiadas para mi,
siempre pocas para vos)
sobre música, enseñanza, cultura,
educación, política, infancia,
los sueños, la salud, la muerte.
Escucharte, asombrado con tu inteligencia.
Discutir interrupiéndonos y también
lastimándonos sin intención
(es que tenemos tanto para decir,
fuimos tan poco tenidos en cuenta,
tan lastimados, descartados,
abandonados olvidados muertos)
hasta que la cosa se convirtiera
en un torbellino de malentendidos
y palabras que hieren, entonces basta.

Hacernos parte de nuestros pasados.
Sabiendo ambos que llenábamos vacíos ajenos.
Pero no importa, era tan humano estar ahí.
Tan parecido a lo que pocas veces tuve.


Me queda el olor de tu pelo
cuando salías de bañarte
la imagen de tu shorcito
que me incitaba a la acción,
tu voz y tus comidas y tu risa
y las gomitas Mogul y el helado,
y los mosquitos molestándonos
a las seis de la mañana,
nuestra hora de dormir.

Todo eso en un boleto que dice
“IDA Llavallol – Gerli”


Aunque nunca haya creído esa boludez
tan yanqui de San Valentín, y aunque
a vos seguramente esto te enoje,
fue el primero que pasé acompañado,
(seguro te retorcés
de tanta cursilería)
por ende siempre voy a recordar
ese 14 de febrero, cuando fuimos
a la feria de las colectividades
y comimos esos sandwich de bondiola
del stan de Finlandia, y yo tomé
dos cervezas de Alemania,
y caminamos entre la gente
por la plaza, en silencio,
un poco disimulándonos
en el ruido, el jolgorio,
un poco perteneciéndonos,
escondiendo las penas,
olvidando las cruces
que llevaremos ambos hasta el fin.

MJT
28/3/2015

domingo, 25 de enero de 2015

oda a mi mach3



¡Oh, navaja implacable! 
Cuántos recomienzos forjados
en mi adolescencia veinteañera.
Cuántas patillas barbas bigotes
asesinados con impávida dureza,
apenas suavizada por espumas,
por jabones o simplemente nada,
cuando la malaria o el olvido.
Testiga fiel de mis días sin años, 
de lagañas, mañanas, tarareos,
de resignaciones y de insomnios.
Extrañaré por siempre tus caricias,
sensación de borrón y cuenta nueva.
Nunca nadie podrá entender mi cara
como lo hacías vos, y estoy seguro
que mi sonrisa y su luz ya poblada
serán un poco el reflejo de tu ausencia.
Hasta siempre, filosa compañera. 
Todos los rostros limpios
tienen ahora tu nombre.

MJT
22/1/2015

domingo, 26 de octubre de 2014

permeabilidades X



Creo que tengo
el corazón desperdigado
en tantos pedacitos
que ya ni siquiera se reconocen
entre sí, no se saludan,
se dan vuelta la cara.
¿Adónde llevarlos para darles entierro
(y tantas veces tendría
que haber enterrado otra cosa
-sí, la batata, señora- en lugar de
ser el respetuoso idiota
que supe y no supe ser),
el llanto sin canciones,
"un gusto, que estés bien"

y a otra cosa mariposa?

Por algo mis películas preferidas

son 8 y medio de Fellini
y todas las de Woody,
y El imperio contraataca, pero
no viene al caso: también
fuí un niño que se fascina con los colores
y los zumbidos y la escena
de Aiamiorfáder
y el grito desgarrador de Luke,
casi como cuando uno se da cuenta
de que tiene el corazón desperdigado
en tantos ojos y tetas y culos
tanta poesía, tanta música, tantas
voces, tantas historias
que ni siquiera a veces se sabe
quién te hace acordar a quién
y si te gusta porque sí
o te gusta porque no (maldita histeria)
o te gusta mucho
o un poco pero te da paja
todo el trámite todo el viaje
y preferís la ídem,
o no te gusta pero te da bola
te alimenta el ego
(y eso te sirve, claro,
pero enseguida te das cuenta
y tirás el achique
la dejás en orsái,
no sin antes asegurarte
de que está bien,
de que va a sobrevivir
al desencanto (!),
paráaa, como si fueras
Brapí, qué gracioso)
o te gusta de verdad
y ahí te quiere
mucho
poquito
nada
y dan ganas de deshojar
todas las margaritas
y todos los ojos
que miran al magma
hasta saciarse
aunque creo que nunca,
tal es la falta.


No es para tanto, che,
tenés ferné y amigos,
si al fin y al cabo tu vida
es música y palabras y discos y calles
recorridas y esperas.
Tenés sábados, hembras (?) y televisores
No preguntes más
por el amor. No escribas
poemas tragicómicos
desgarradores, anti-éxito,
tapalos, escondelos,
que no los vean,
que no sepan
que estás solo y necesitás
una mina (y una madre
que no esté borracha ni te mire
con los ojos perdidos),
una mirada que te reconozca.
No te enrosques, es la costumbre
de malvenderte, de llorarle
a la vida, de cantarle a Gardel,
hasta hace poquito dijiste
que ahora era todo adelante y que la actitud
y qué se yo cuántas boludeces más
que suenan bien, que tienen
un promedio de 80 megusta.


Por eso, mejor borrá
esta sanata lacrimógena
que estás escribiendo
al pedo, haceme caso.
O en tal caso subila
a tu blog y a los grupos
de los amigos que te conocen en serio
y saben que sos
el mayor perdedor del mundo,
aunque todos lo intuyan
apenas decís buen día.
Vos sabés que te quiero,
sos medio pelotudo a veces,
pero te quiero igual,
y sobre todo quiero que la pongas
más seguido que al fin y al cabo,
haceme caso, pibe,
es lo único que importa.
Servite otro ferné,
fumate un pucho
y andá a dormir
que mañana es domingo
de sol, de partituras,
de River puntero.


MJT
25/10/2014


lunes, 13 de octubre de 2014

todavía



Todavía me acuerdo de tus besos,
aunque otras bocas hayan intentado
barrer las migas, pasar lavandina,
no dejar rastro tuyo en mi persona.

Todavía me acuerdo de tu risa,
de tus suspiros y de nuestros juegos.
Están siempre a mi lado y cuando quiero
puedo invitarlos a charlar conmigo.

Sé que te cobijás por las mañanas
en unos brazos que no son los míos.
Sé que bañan tu frente o tus mejillas
labios que nada saben de mi historia.

Y sé también que lo que ahora escribo
es imprudencia, es espejismo, es aire.
Y me disculpo por mi incontinencia,
que quizás nuble tu tarde soleada.

Pero quiero que sepas que las noches
de risa y llanto y pelos enredados
al despertarnos juntos ya son magia,
estrella que no duerme, luz presente.

En este tiempo yo he aprendido mucho.
A disfrutar la plenitud del cuerpo.
A no dejar que gane la nostalgia.
A ser feliz, sabemos que no es poco.

He visitado caras, piernas, labios,
flores que alimentaron melodías.
Pero a pesar de ellas y de otras
que esperan aún por mi, reitero: 

todavía me acuerdo de tus besos.


MJT

17-8-2014